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viernes, 21 de octubre de 2011

Así será la Web del futuro

Hablan Chris Hofmann (Firefox), Linus Upson (Chrome), Hakon Wium Lie (Opera) y Roger Capriotti (Microsoft) sobre los avances que se preparan para el servicio más popular de la red de redes.



En agosto último se cumplieron veinte años desde que se puso en línea la página http://info.cern.ch, el primer sitio de la World Wide Web, que dos años antes había creado Tim Berners-Lee.
Desde entonces la Web creció y tuvo un impacto fenomenal sobre nuestra cultura y la forma en que nos comunicamos, nos informamos, nos entretenemos y en cómo trabajamos. Es uno más de los tantos servicios que brinda Internet, pero su peso es tan grande que muchísimos usuarios utilizan la Web para acceder al resto (el e-mail, el chat, las videollamadas, las transferencias de archivos, etcétera).
Ser el vehículo de acceso a la Web es muy atractivo para cualquier compañía. En la década del 90 Netscape y Microsoft pelearon por esa posición, como hoy lo hacen Firefox y Chrome , al menos en términos de innovación.
“Pero cuando nació era algo muy sencillo, una herramienta para compartir información. Cuando estaba en NeXT usé mi primer browser y era muy primitivo; si cliqueabas un link te abría una ventana, y para ir hacia atrás tenías que cerrarla”, recuerda Linus Upson, vicepresidente de ingeniería en Google, que tiene a su cargo el desarrollo del navegador Chrome ( chrome.google.com ), y que trabajó en las primeras versiones del Netscape .
“El éxito de la Web se dio por tres propiedades que tiene desde su inicio -explica-. La primera es que todo es una URL, una dirección Web, lo que implica que podés probar cualquier cosa con un clic, sin instalar nada. La segunda es que en la Web podés hacer búsquedas y llegar rápido a lo que querés, sin fricción. Es un mecanismo universal de acceso a la información. La tercera es que podés embeber algo de otro sitio en el tuyo, crear una nueva combinación. Son los tres elementos que permitieron la masificación de la Web. De hecho, no se me ocurre qué aplicación puede tener hoy tanta importancia en una PC como el browser.”
Según Upson, estas tres cualidades siguen siendo clave, pero aun así la Web está cambiando. La diferencia está en qué hace la Web, dice Hakon Wium Lie, oficial en jefe de tecnología en Opera, la compañía que desarrolla el navegador del mismo nombre ( www.opera.com ), y autor del estándar CSS (hojas de estilo en cascada, según sus siglas en inglés), que permite definir cómo se presenta el contenido de una página Web al navegante.
“Cuando nació, la Web era un medio para intercambiar documentos y texto. Pero con el correr del tiempo pasó de ser una biblioteca a convertirse en una plataforma para todo. Así que necesitamos cambiar cómo hacemos la Web, y por eso hoy la clave está en HTML5″, explicó.
HTML es el lenguaje principal con el que se escriben las páginas Web, se define su estructura y los contenidos, y es lo que interpretan los browsers para mostrar la página en la pantalla del usuario. “Pero necesitamos que el nuevo HTML deje de ser un lenguaje para crear documentos y pase a ser uno que permita hacer que cada sitio se comporte como una aplicación. Eso es HTML5 -afirma Lie-; permite a los programadores hacer cosas que antes no se podían hacer en un sitio.”
Este cambio en la Web ya lo vivimos todos los días con sitios que se comportan como si fueran aplicaciones: el webmail, el álbum de fotos online, el disco virtual, el reproductor de música o videos, el paquete de oficina y otros sitios de la llamada Web 2.0 que comentamos en www.lanacion.com.ar/1060027 .
Lo que buscan los desarrolladores de los navegadores y de las páginas Web es potenciar todavía más su capacidad, agregando gráficos 3D, mayor flexibilidad en la presentación de contenidos, acceso a otros componentes de la computadora, y disponibilidad aunque el equipo no esté conectado a Internet. Las últimas versiones de Chrome , Firefox , Internet Explorer , Opera y Safari son compatibles con HTML5, JavaScript, WebGL y otros lenguajes que están cambiando la Web, y la mayoría de los navegadores de los smartphones lo son en parte. En www.chromeexperiments.com y demos.mozilla.org se pueden ver algunos experimentos que exploran qué se puede hacer desde un navegador.
“La riqueza de gráficos y capacidades interactivas que alguna vez estuvieron asociadas exclusivamente con una aplicación nativa para la PC se está moviendo a la Web -explica Roger Capriotti, director de Internet Explorer en Microsoft (se descarga de www.labellezadeinternet.com )-. Pero nadie abre el navegador porque sí, sino que quieren llegar al contenido online que les interesa. Así que el navegador debería hacerse transparente y permitir a esos sitios y aplicaciones Web mostrar lo mejor de sí.”
Pero este cambio todavía no es una realidad; falta que se defina exactamente cómo será HTML5 -que sigue en desarrollo- y lograr que todos los navegadores interpreten esas directivas de la misma manera.
“Estamos apenas viendo qué rol tiene el navegador en una computadora de escritorio. Estamos como la industria automotriz en la década del sesenta, compitiendo por ser los más rápidos y poderosos, pero eso no alcanza, tenemos mucho por hacer, sobre todo en temas de seguridad y privacidad”, admite Chris Hofmann, director de ingeniería en la Fundación Mozilla, que participó en todo el desarrollo de Netscape y Firefox.
Los entrevistados coincidieron en que los plugins tipo Flash cumplieron su ciclo e, idealmente, en el futuro dejarán de ser relevantes, precisamente por la flexibilidad de HTML5, pero que esto no sucederá de un día para otro.
Según Hofmann, “pasarán como mínimo dos o tres años hasta que HTML5 sea el estándar y los sitios Web lo adopten completamente. Lo bueno es que es un estándar abierto y no lo controla nadie, y eso es fundamental para el futuro de la Web. Pero debemos ir mejorándolo de a poco, es imposible hablar del futuro y lograr que suceda así nomás”.
La virtud de un mundo informático en el que las herramientas están basadas en la Web (en vez de depender de una descarga a la computadora o una tienda de aplicaciones) es que están siempre actualizadas, son más seguras y le permiten una mayor libertad de acción al usuario porque, como dice Upson, “se termina el intermediario”. Se refiere tanto a la tienda de aplicaciones como a toda la interfaz de la PC. Upson lidera también el desarrollo de Chrome OS, el sistema operativo de Google, que no tiene ni admite aplicaciones: todo se hace a través del navegador. En Mozilla también analizan esta alternativa con su proyecto Boot To Gecko.
“En el futuro todos los pixeles de la computadora, sea cual fuere, van a estar controlados por el navegador, que será transparente para el usuario -indica Lie-. Yo creo que la Web tendrá un impacto histórico similar a la imprenta de Gutenberg, o incluso mayor. Así que es fundamental que creemos entre todos una base sólida, y que sea abierta, para que no haya una única empresa que decida cómo deben hacerse las cosas en la Web.”